El Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires fue el escenario de un acto que quedará en la memoria de la comunidad educativa de Escobar: los 117 estudiantes de la primera cohorte del Colegio Preuniversitario Dr. Ramón A. Cereijo recibieron sus diplomas en una ceremonia cargada de emoción y simbolismo.

La jornada reunió a autoridades de la UBA, referentes del ámbito educativo y al intendente Ariel Sujarchuk, quienes destacaron el valor de este proyecto que vincula a la universidad con el territorio. El rector Ricardo Gelpi subrayó la importancia de la articulación entre la excelencia académica de la UBA y el compromiso del municipio, mientras Sujarchuk remarcó la necesidad de cuidar y sostener esta institución en tiempos complejos para la educación pública.
Uno de los momentos más conmovedores fue el homenaje a Matilda Angeleri, estudiante del último año que falleció en septiembre. Su familia recibió el diploma en su nombre, en medio de un aplauso que reflejó tanto el dolor como el cariño de toda la comunidad.

Además de los diplomas, se entregaron medallas al mejor promedio, al mejor compañero y al mejor desempeño cívico-ciudadano, reconociendo no solo la excelencia académica sino también los valores humanos que marcaron a esta primera camada. Cada egresado recibió también un pin con el logo del colegio, como símbolo de identidad y pertenencia.
El acto no solo celebró la culminación de una etapa, sino que reafirmó la misión del Colegio Ramón Cereijo: formar jóvenes capaces de integrar saberes, miradas y realidades diversas, en línea con la tradición de los colegios preuniversitarios de la UBA.



